jueves, 25 de febrero de 2016

Reflexiones de una mente perturbada III

¿Qué es aquello que más queremos?
¿Qué es aquello por lo que más sufrimos?
Quizá la misma cosa cause ambos
Quizá distintas cosas causen alguno
No siempre es un ente en movimiento
Pero si algo que no puede moverse
Aunque puede escucharse e incluso sentirse
Es aquello que hace que te hace sentir en un éxtasis
Uno que sólo conocemos aquellos que nos dedicamos al arte
Aquél arte que es lo más preciado que tienes
Aquél arte que te hace sentir mil y un emociones
Cualquier tipo de arte, todas cuentas, todas son hermosas

Sin embargo, también es ese arte el que te hace dudar
Te hace sentir incompetente en él
Sólo porque sientes no eres lo suficientemente bueno
O sientes que hay alguien mejor que tú
O simplemente sólo quieres llegar a algo y te parece lejano

Aunque el arte te hace amar y odiar
Sufrir y alegrarte
Sudar y querer correr
Así cómo querer llegar a algo

Sabes que lo mejor que puedes ser, es ser un artista

lunes, 15 de febrero de 2016

Abandono

Algunas veces escribo mucho, así como algunas veces escribo nada.

Simplemente soy una mujer de pocas palabras (O quizá una muy vaga y esté acertado)

Tengo tantas cosas que decir y a la vez ninguna.

¿A dónde voy con todas estas contradicciones? Pues en verdad no lo se, sólo quería escribir algunas palabras que cruzaban casualmente mi cabeza.

Quisiera, además, escribir un poco más en el blog y realizar más cosas (como las reseñas de libros, las recomendaciones musicales) pero simplemente soy un poco -muy- vaga como para comenzar a ello. Aunque últimamente he querido escribir muchas cosas nunca me siento a hacerlo.

Una de las cosas es que, después de tres años estudiando y disfrazándome con una bata blanca, visitando psiquiátricos y realizando terapias al fin soy "feliz" o bueno, he encontrado tranquilidad quitándome el disfraz y dejar de pretender ser lo que no soy, nunca fui y tampoco -creo- seré. Había olvidado y dejado de lado mi arte, mi piano. 

Si, soy pianista, o al menos intento serlo. Creo no hay nada en el mundo se compare a lo que siento cuando estoy tocando las teclas de mi piano, después de abandonarle tanto tiempo he vuelto, volví a mi piano, a ser lo que soy, lo que me encanta ser. Y he de decir que no hay nada mejor que eso (aunque eso ya lo dije al inicio del párrafo)

La entrada se llama "Abandono" y realmente le coloqué ese nombre porque quise porque realmente sólo sigo escribiendo sinsentidos y nada que tenga que ver con el realmente abandonar.